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sábado, 6 de marzo de 2010

Ayunando palabras, bebiendo silencio

El ayuno también puede significar moderación, y no sólo abstinencia. Si en nuestra alimentación normal no nos dejamos llevar por la gula, sino que le damos al cuerpo físico solamente lo necesario para su subsistencia, estamos ayunando. Esta búsqueda de equilibrio y sobriedad es ayuno en una forma más adecuada para los días de hoy, donde los extremos casi nunca llevan a la armonía.


Otro tipo de ayuno es el de la palabra, que consiste en controlarla. Hay ocasiones en que necesitamos abstenernos completamente de hablar y otras en que debemos abstenernos sólo de decir palabras superfluas; podemos, por lo tanto, estar hablando y al mismo tiempo ayunando de palabras.
Si algo hacemos en cualquier tipo de evento al que acudimos, es hablar. Hablamos para presentarnos, para expresar nuestras opiniones, para dar una muestra de agradecimiento, etc. Pero también para dar un discurso, una ponencia en un congreso, cuando concedemos una entrevista, etc. Son muchos los ámbitos en los que tenemos que utilizar la palabra para expresar algo.

Cuando expresamos con palabras, nos apoyamos en su ausencia para apoyar la idea de lo expresado y al mismo tiempo para darle un tiempo a nuestro interlocutor de analizar lo dicho y expresar su opinión al respecto.