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domingo, 25 de mayo de 2014

La vida vibra en color y sonido, Mandalas y sonidos para sanar

La vida vibra en colores, formas y sonidos. Los Mandalas poseen una vibración de color y su geometría matemática se traduce en frecuencias. Esas  frecuencias poseen sonidos que se sincronizan con las ondas cerebrales para armonizar y sanar nuestros tres cuerpos: físico, mental y espiritual. El mismo principio del Ayurveda.

El universo posee una perfecta configuración matemática que se traduce en formas geométricas, colores y vibraciones que conforman el sonido.

La vida esta configurada por eso. Solo imagine la cantidad de sonidos que se generan internamente en un cuerpo humano. Inaudible en la mayoría de los casos. Producimos ruidos, sonidos, la música de la vida. Porque en nuestro cuerpo viven millones de seres microscópicos, entre bacterias, virus, células, etc. que mueven una enorme maquinaria con sus bombeos, palpitar, fluidos y explosiones. Quizás para estos microorganismos somos su universo misterioso así como lo es el Cosmo para nosotros. Y aquí adentro, hay mucho movimiento, sonidos, vibraciones y colores.

Al entender esto, se no hace más fácil comprender cómo en la antigüedad lograron llegar a esos conocimientos. Porque no concebían al ser humano como algo apartado de la naturaleza interna y externa, sino con integrante. Y gracias a esa comprensión lograron desarrollar y descubrir cómo la vibración del color, la forma y sonido sirve para armonizarnos. Redescubrimiento que asombra en nuestros días.



La vibración del sonido a través de oraciones, cánticos y mantras tiene un efecto sanador en la mente, el alma y el cuerpo, asombrando aún a la ciencia de nuestro tiempo. 

Somos nuestros propios dioses sanadores sin saberlo. Estas frecuencias han sido utilizadas desde hace miles de años por monjes en sus cantos litúrgicos como el gregoriano utilizando 528Hz  en lo que fue la nota UT que viene a representar la nota  DO en nuestro tiempo, pero su frecuencia ahora se encuentra en la nota Mi de la escala musica.l.

La música es el principio del lenguaje y por eso tiene la propiedad de influenciar nuestro estado emocional. Notas tristes para la tristeza, melancólicas para la melancolía, euforia para la alegría, etc.

La ciencia ha constatado como frecuencias como la de los 528Hz ha dado asombrosos resultados en la reparación del ADN.

Así como la música nos transporta a determinados estados de ánimo que van desde la relajación hasta las diferentes emociones generadas por las circunstancias, de la misma manera puede dañarnos enfermándonos y matándonos. Es decir, que se convierte en un instrumento de agresión. 

Tocar insistentemente el cláxon o corneta de nuestro vehículo convierte nuestro medio de transporte en un arma. También sonar a muy alto volumen nuestro equipo de sonido, sin importar que tan buena o mala sea lo que escuchamos se convierte en una agresión. Gritar, golpear en el silencio de la noche. Producir ruidos que alteren nuestra biología, que nos asaltan, nos pone nerviosos, de mal humor. Todo esto nos desequilibra.

El ruido produce enfermedades como gastritis, deficiencia mental, mala circulación, anomalías cardíacas. 


Quienes viven en ciudades o aeropuertos rodeados de ruido son propensos a muchas enfermedades. Si a esto le sumamos la tendencia de escuchar a muy alto volumen nuestros aparatos personales de música, aunque no sean considerados ruidos porque es algo que hacemos a nuestro gusto y que de alguna manera produce bienestar al escucharlo, el oído y la porción de cerebro que está involucrado está afectado por la saturación ante el número de decibeles recomendados.


El color también está compuesto por vibraciones de frecuencias que influyen en nuestra biología.  Por eso sentimos el mismo estado de solemnidad en un museo y en una iglesia. Allí esta representada la armonía del color y la forma percibida de manera inconsciente. Hacemos una reverencia a lo divino, al arte y a lo que muchos consideran santos, ángeles y dioses.

La naturaleza esta rodeada de color. Y cada uno tiene sus propia frecuencia que influye profundamente en nuestro organismo con el cual podemos sanar y meditar. 

El universo posee una creación matemática infinita compuesta por formas geométricas que le dan sentido y características a todo lo que existe. 

En la antigüedad se descubrió que la creación de combinaciones geométricas y la aplicación de color en esas formas, posee un significado propio de quien la crea convirtiéndola en una herramienta para sanar e interpretar los mensajes de su esencia. Eso es lo que se conoce como: Mandalas. 

El Mandala es todo un arte que encierra secretos místicos y propiedades poderosas de curación a medida que se practica en su creación e interpretación.

Se han encontrado en muchas civilizaciones el uso del Mandala: en la India, los monjes tibetanos, los budistas, los indios Cherokees en Norteamérica, los Mayas y los Aztecas. 

Sus ejemplos los vemos a diario en la naturaleza: una flor, el Sistema Solar, los copos de nieve, la Vía Láctea. El átomo es el mejor ejemplo de lo que es un Mandala. La palabra tibetana para “mándala”, dkyil-‘khor, literalmente significa “aquello que rodea a un centro”. 

En este contexto, un “ centro” es un significado, y “aquello que lo rodea”, un mándala, es un símbolo redondo que representa el significado. Sin embargo, no todos los mándalas son redondos. Existen muchos tipos de mándalas, utilizados para propósitos diversos en las prácticas budistas, tanto del Sutra como en el Tantra. 

Originalmente, los Mandalas son símbolos mágicos, instrumentos de pensamiento y meditación que se han usado desde hace muchos años. Este arte milenario permite llegar a la meditación y a la concentración a través de un simple dibujo, para exprimir nuestra propia naturaleza y creatividad. 

Muchas personas utilizan los mandalas por sus virtudes terapéuticas, que permiten recobrar el equilibrio, el conocimiento de uno mismo, el sosiego y la calma interna necesarios para vivir en armonía. 



 Construir Mandalas ayuda a equilibrar los chakras por medio de los colores y las formas sagradas, e impulsa a que partes de nuestro cerebro trabajen de un modo distinto. Si meditamos con Mandalas podemos experimentar la curación tanto a nivel físico como psíquico y espiritual, ya que sirven de terapia para serenar nuestras emociones y permiten que el cuerpo astral se ajuste armónicamente a los demás vehículos. 


El interés occidental por el Mandala se debe en gran medida a la obra del psiquiatra Carl C. Jung. Jung quien estudió los mandalas orientales, y descubrió que las propiedades integradoras de los mismos eran beneficiosas en la psicoterapia; dibujando mandalas, sus pacientes podían comenzar a poner orden en su caos interior.


Si nosotros queremos construir un Mandala, debemos tener en cuenta su esquema básico: Un círculo y cuatro puntos cardinales.

Obviamente esta no es una regla estricta que no se pueda romper, también puede ser que en lugar de que su base sea un círculo puede ser un triángulo, un cuadrado, o un octágono.

A partir de ahí podemos diseñar nuestro Mandala y esto ¡es cuestión de creatividad! se puede decorar con imágenes místicas como el símbolo del ying-yang, una cruz, la estrella de David, lunas, estrellas, el sol, flores, aves, paisajes, nubes, figuras geométricas... en fin, diseños que proyecten paz y tranquilidad.

En un lugar tranquilo se observa detenidamente el Mandala, Nos concéntramos en él. Si después de observarlo por un largo rato se siente que se mueve ¡es la energía que está en movimiento!

Es conveniente empezar a pintarlo de afuera hacia adentro, esto representa el autoconocimiento de lo externo hacia nuestro centro, hacia nuestro interior.

Decide la dirección en vas a pintarlo y trata de mantenerla.

Al elegir los colores puede hacerse de manera intuitiva ¡no es importante que combinen entre si! de esta manera se podrá descifrar el estado de ánimo. Pero también podrá eligierse los colores para tratar de cambiar el estado de ánimo de ésta manera.

Tal vez se sienta sueño en el proceso, si había tensión, el Mandala está cumpliendo con la relajación; es normal, en este caso es preferible dejarlo ¡y dormir!.

No importa si no se concluye el mandala en ese momento, la próxima vez que se desee pintar uno, se debe eligir uno nuevo, con colores que vayan más acorde con el estado de ánimo en ese momento.

Si se quiere crear un Mandala te guíe para el auto-conocimiento, no se debe pensar en formas ni colores, hay que dejar que fluya, guiando, naciendo de manera intuitiva te nazca.


Un Mandala siempre va a ser positivo sea cual sea su color, pero resulta doblemente útil, cuando ya hemos localizado algún problema, y queremos atacarlo, entonces podríamos ayudarnos eligiendo algún color determinado cual actuaría de manera directa, acelerando el proceso de curación.

A continuación una lista de los puntos que toca cada color. Estos Mandalas también se pueden usar con los yantras de los chakras. Dependiendo del que se trabaje prevalecerá en el Mandala el color elegido.

Tabla de Colores

Rojo, Primer Chakra. Es el color del amor, la pasión, la sensualidad, la fuerza, resistencia, independencia, conquista, impulsividad, ira, y odio. Impulsa la fuerza vital a todo el cuerpo. Incrementa la confianza y seguridad en si mismo, permite controlar la agresividad y evitar querer dominar a los demás. En el aspecto físico proyecta energía a la parte inferior del cuerpo, suministra fuerza a los órganos reproductores. Esencia de supervivencia.

Naranja, Segundo Chakra. Energía, optimismo, ambición, actividad, valor, confianza, afán de prestigio, frivolidad. Fomenta la tolerancia para socializar y proyectarse con toda la gente. Incrementa la autoestima, ayuda a enfrentar todos los retos para la evolución de la persona. Enseña a utilizar los éxitos o fracasos como experiencias y aprendizajes. Propicia energía positiva para llevar a cabo los proyectos o las metas. En el aspecto físico proyecta energía al intestino delgado y colon, todos los procesos metabólicos y los ganglios linfáticos inferiores. 

Amarillo, Tercer Chakra. Es la luz, el sol, alegría entendimiento, liberación, crecimiento, sabiduría, fantasía, anhelo de libertad, envidia, superficialidad. Ayuda liberar los miedos internos. Permite manejar con balance el ego, las desiluciones, todo lo que afecta emocionalmente. Ayuda a canalizar mejor la intelectualidad. En el aspecto físico proyecta energía al aparato digestivo, hígado, vesícula, páncreas, bazo,y riñones.


Verde Cuarto Chakra. Equilibrio, crecimiento, esperanza, perseverancia, voluntad, curación, integridad, bienestar, tenacidad, prestigio. Falta de sinceridad, ambición, poder. Proyecta tranquilidad y balance en lo sentimental. Permite expresar los sentimientos más libremente. Expande el amor interno hacia uno mismo y los demás. Ayuda a liberarse del apego a las posesiones o las falsas excusas. Es el filtro del equilibrio en todo el cuerpo. Ayuda a controlar el sentido de posesión y los celos. En el aspecto físico, proyecta energía vital al sistema circulatorio, cardio vascular, corazón. 

Azul Quinto Chakra. Calma, paz, serenidad, seguridad, aburrimiento, paralización ingenuidad, vacío. Ayuda a exteriorizar lo que se lleva por dentro, permitiendo evolucionar a medida que se van dando cambios en la vida de la persona. Evita la frustración y la resistencia para comunicarse la gente, permite tener tolerancia a los pensamientos de los demás. En el aspecto físico proyecta energía a los pulmones, garganta, traquea, ganglios linfáticos superiores y ayuda a evitar las alérgias y padecimientos de la piel. 

Indigo Sexto Chakra. Ayuda a comunicarse con el ser interno, abriendo la intuición. Permite aprender a dejar fluir los mensajes del cerebro, conectando directamente a la inteligencia de la conciencia cósmica. Fomenta el control mental y expande los canales de recepción para percibir la verdad en cualquier cosa o nivel de vida. Estimula la confianza en ser guiado por su propio sentido interior. En el aspecto físico, proyecta energía vital al cerebro, sistema nervioso, sistema muscular y óseo.

Violeta Séptimo Chakra. Mística, magia, espiritualidad, transformación, inspiración. Pena, renuncia, melancolía. Proyecta el contacto del espíritu con la conciencia profunda del cosmos. Expande al poder creativo desde cualquier ángulo, música, pintura, poesía, arte, permitiendo a la persona expresar su visión de la realidad y su contacto con la fuente primordial, el creador del universo. Ayuda a no ser extremista o absolutista, con el fin de expanderse explorando las dimensiones de la imaginación y el conocimiento.

Rosa. Amistad, sociabilidad, comunicación, imaginación, humor, encanto, egoísmo, necesidad de reconocimiento. Envía estímulos de equilibrio total en todos los niveles. Amor universal, bondad. Paz interna, autovaloración. Equilibra las emociones, ayuda a liberar los resentimientos, el enojo, la culpa, los celos.


Si lo combinas con el verde o el azul, te ayudará a equilibrar el extremo feminismo y la cursileria. En el aspecto físico, proyecta energía al corazón y te ofrece una curación completa en todos los nvieles a traves del rayo rosa.

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