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martes, 24 de abril de 2018

Mudanzas, cambios de renovación o rompimientos de ciclos

Somos energía y estamos rodeado por lo mismo. Nuestra vida está compuesta o integrada por vibraciones que se transmiten en diferentes frecuencias, al igual que recibimos un sin número de ellas, sin contar las que ha domesticado o manipulado a tecnología para hacernos la vida más fácil.

Sonidos, olores, temperaturas y colores, se desplazan de uno a otro lado, dentro y fuera de nuestra humanidad sobre la gran red de ese espacio que no está vacío, por el que también se traslada el viento.

Cada palabra, cada suspiro, pensamiento, acción, sueños, tristeza, rabia, frustración, elección, placer, maldad, mezquindad; Cada emoción genera frecuencias que repercuten e influencian a personas y cosas. Hay múltiples anécdotas de estas experiencia con objetos que dejan de funcionar por un momento en que cambian nuestras emociones, o no funcionan con nosotros y sí con otra persona.

Sentimos ambientes ligeros, cargados o místicos o de respeto, como los que sienten en un templo religioso o galerías de arte. Esa es la energía que transmitimos y transforma los espacios.

Por lo tanto, nuestro hogar esta revestido de la energía de nuestra familia y todos los momentos que hemos compartido en nuestra historia. Frecuencias vibracionales asentadas en los rincones, paredes y objetos dándoles vida al ser parte de nuestras vidas.

Por eso cuando nos mudamos, ese cambio de residencia se constituye en un rompimiento vibratorio que nos afecta profundamente. Se revuelven las energías como el polvo alborotado. Nuestro hogar ha adquirido su propia vida y somos sus progenitores energéticos. Ese cambio por mudanzas representa una especie de desmembramiento.

Hay que ser compasivo ante tal acontecimiento. Agradecer, perdonar, respetar las ocasiones en que nos hemos sentido a gusto o no. Despedirla honrando la historia que compartimos y no ayudo a crecer enriquecernos como individuo y familia.

Ese cambio por la mundanea influye en quienes habitan la vivienda ante tal mutilación energética inconsciente siendo parte de ese todo que se transgrede y alborota.

Miudarse significa un replanteamiento de la vida y las cosas. Hacemos limpieza y eso conlleva a deshacernos de objetos que formaron parte importante y que ahora son desechados. Al igual que la casa, han adquirido nuestra energía. Hay que despedirnos agradeciendo la contribución a nuestro crecimiento. Si esta inservible, botarlo como si se tratara de un entierro. Si se regala, irá a un nuevo hogar para ser utilizado y en cierto modo amado. Si es vendido, desearle suerte y éxito al igual que hacemos cuando alguien marcha hacia nuevos rumbos.

Mudarse es un luto qué hay que vivir a conciencia porque florecen recuerdos ante la despedida, el abandono y el cambio, Y los cambios generan incertidumbre.
Una vez concretada la mudanza, es de gran importancia mantener la calma y fomentar el dialogo; darse tiempo para conocer el nuevo espacio y asumirlo como propio. Esto propiciará afrontar la nueva etapa de una manera más saludable potenciando los aspectos positivos del cambio.
Una mudanza está considerada como una de las tres primeras causas de estrés nocivo. Igualmente de separaciones y divorcios de parejas. El estrés surge cuando salimos de nuestra zona de comodidad y rompemos con lo conocido, con la cotidianidad, con lo seguro y con lo controlado. Las mudanzas se viven como situaciones desestabilizadoras y someten a nuestro sistema nervioso a una tensión, que algunas personas no saben cómo sobrellevar.
Una mudanza se vive y siente de manera similar a un rompimiento en una relación. La idea de mudarte te confronta con la realidad de forma directa: tu relación se ha roto, lo que te puede producir cierta sensación de caos y un sentimiento de pérdida de rumbo en la vida.
Es un rompimiento consciente e inconsciente que afecta a todos en una familia, incluyendo a los niños, que por su naturaleza de sensible inocencia siente ese desorden energético. Lo notarán en comportamientos inusuales o acrecentados de rebeldía, llanto, insomnio, cambio en el apetito, que se suma a su innata necesidad exploratoria.
En la mudanza, los niños pueden perder momentáneamente los referentes temporales. Es recomendable que una vez en la nueva casa se genere un espacio para ellos. Una vez rodeados de elementos familiares empezarán a sentir el lugar como propio. 
Por respeto y consideración como miembro de la familia, hay que explicarles el traslado con anticipación para evitar la ansiedad derivada de lo inesperado y no planificado.
Durante la mudanza, es necesaria mucha paciencia con el niño. Probablemente, querrá ayudar durante el proceso y es bueno permitírselo, asignándole pequeñas tareas para que esté entretenido.
Los animales y plantas también son afectados por el cambio de la mudanza y hay que prestarles especial atención para minimizarles el estrés. 
La mudanza inminente es la señal más clara de que hemos roto con nuestra forma de vida anterior. En ese instante, comenzamos a encontramos solos y desvalidos ante lo desconocido, y el miedo, mezclado con otras emociones, se apodera de nosotros.
Y es que también es una mudanza emocional compartida con los demás miembros de la familia que se encuentran en su propio y desconocido proceso, sintiéndolo individualmente y que en la mayoría de los casos generan fricciones. 

La mudanza es una etapa que puede desviarse y convertirse en un rompimiento real de las relaciones porque se suman otros sentimientos y experiencias pasadas reprimidas, y la mudanza se convierte en un detonante.

Se debe asumir la mudanza como el primer paso de un comienzo para un proceso de adaptación emocional a las nuevas circunstancias. El camino de la vida es a veces escabroso e incomprensible anímica y emocionalmente. Esa tristeza, incertidumbre, miedo o cualquier sentir debe identificarse para buscar la relajación observando la ruptura más allá de su significado cotidiano. Entra en tu frustración y confía. Poco a poco verás cómo irás reconectando con la vida y la virulencia de tus emociones se irá aplacando.

Víctor Avilan
Barcelona España.
08 marzo 2018

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