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lunes, 19 de agosto de 2019

¿Mutantes o ignorantes? Los 9 Sentidos del Cuerpo Humano


Una de las premisas de la evolución y la inteligencia es reconocerse. Saber lo que somos y el lugar que ocupamos en el mundo y entre nuestros iguales. Para eso nos enseñan los cinco sentidos que nos sirven para reconocer y evaluar lo que nos rodea. Por ejemplo: la vista, con la que tenemos un conocimiento de las cosas en tamaño, forma, color y distancia. Al mirarla y querer comprobar de qué se trata nos dirigimos hacia esta y es cuando utilizamos otros de los cuatro sentidos adicionales que tenemos y que no somos conscientes de él.


El sentido del movimiento, forma parte de otros tres que suman los nueve sentidos con los cuales tenemos conocimiento del mundo exterior e interior porque todo es movimiento, desde lo macro consistente en galaxias  con estrellas y planetas hasta el microcosmo con bacterias, microbios profundizando hacia el átomo.

El sentido del movimiento es el sistema vestibular que nos informa sobre el balance y la aceleración de nuestro cuerpo, permitiéndonos sentir el movimiento y la dirección en la que nos orientamos, así como mantener el equilibrio. Soportado mecánicamente por el músculo psoas y las bases de piernas y cadera. Este sistema se encuentra en el oído interno, y es responsable por dos percepciones: la aceleración angular y la aceleración linear, que a su vez también nos permite percibir la gravedad.

Con el Masaje Ayurveda Yoga se ayuda a fortalecer y equilibrar el sentido del movimiento como base para la buena salud y óptimo funcionamiento de la mecánica corporal motorizada por el bienestar y emociones en armonía


Estos importantes nueve sentidos  que poseemos nos permiten experimentar el mundo: podemos bailar, caminar, detectar peligros y muchas cosas más.

Para comprender la realidad y formar una mejor relación con nuestro entorno, nos valemos constantemente de nuestros cinco sentidos conocidos, pero que no son los únicos medios por los cuales sentimos, experimentamos, nos comunicamos y percibimos todo lo que sucede a nuestro alrededor. 

Desde la escuela primaria aprendemos que los seres humanos funcionamos y nos conectamos con nuestra realidad a través de nuestros cinco sentidos: la vista, el olfato, el gusto, el tacto y la audición. Éstos nos advierten de los peligros, nos acercan a las personas, y nos invitan a explorar al mundo.
Los nombrados son los más conocidos o, mejor dicho: los más reconocidos, probablemente por haber sido enunciados por Aristóteles como “los cinco sentidos eternos”. Estos sentidos externos, de acuerdo a la teoría del conocimiento de Aristóteles, nos aportan información sobre lo que nos rodea.

"Además de los 5 sentidos reconocidos, también interpretamos nuestro entorno por otros que no quedarían clasificados entre los primeros."


Propiocepción
El reconocimiento ha sido un factor importante en la evolución y desarrollo del ser humano y sociedad. Reconocer al otro es reconocernos a nosotros mismo. Descubrimos que somos algo en los primeros meses de vida. Nos miramos las manos, los pies y comenzamos a manejar nuestro cuerpo con soltura. Somos una máquina compleja. Caminar, mover los brazos, manos, hablar, respirar... todas las acciones para vivir requiere mucha energía y al mismo tiempo la sincronización inmediata para realizar la acción sin que el pensamiento lo dirija, pero sin la consciencia de cómo el cerebro lo hace.

Todo forma una perfecta danza de vida con la actuación de los cinco sentidos que influyen en el sexto Sentido del Movimiento de la masa o cuerpo que forma el 7mo sentido llamado: Propiocepción, o sentido cinestésico.

La Propiocepción  es el encargado de informar al organismo sobre la posición relativa de las partes del cuerpo, proporcionando a la corteza parietal del cerebro la información que necesita para conocer la dirección y el rango de sus movimientos y poder así reaccionar con rapidez ante los estímulos. 

Este sentido también es partícipe en el control del equilibrio y la coordinación.

Si fuésemos conscientes activos de todo lo que hace nuestro cuerpo la vida transcurriría solo en eso sin percatarnos de nada más. Imaginemos que cada parte de nuestro cuerpo de alguna manera no posee la “independencia” para moverse en la danza del sentido del movimiento para realizar alguna acción. Que para mover una pierna al dar un paso, nos concentramos en colocar él pie en la forma correcta iniciando con el talón, doblar y estirar la pierna hacia adelante, apoyar allí el peso mientras fijamos la atención con el mismo movimientos en la otra pierna. Al mismo tiempo nos concentramos en que la parte superior del cuerpo esté balanceada y siga el movimiento hacia adelante, movemos ambos brazos para conservar el equilibrio. Movemos la cabeza para mirar donde pisamos... etc. 
Solo con leer este ejemplo y visualizar el movimiento nuestra atención está concentrada y nada más sucede porque está utilizando toda la energía mental. 

La Propiocepción hace que todo movimiento de nuestro cuerpo sea coordinado exacto para cada acción que nos permite movernos, relacionarnos, comunicar con gestos y palabras y realizar el trabajo biológico que nos permite existir, desde comer, cortando los alimentos, llevarlos a la boca, masticar sin que traguemos antes de tiempo o se salga el alimento y luego siga el proceso de digerir y distribuir lo que necesitamos y desechar lo que no sin ser conscientes de ese trabajo; hasta dormir, respirar mover los  ojos y enfocar lo que nos interesa. Etc

Nuestro cerebro se comporta como una mano con muchos dedos que mueve nuestro cuerpo de forma automática 

Para que todo esto funcione adecuadamente, la salud y óptimo rendimiento del cuerpo es necesario. 

Entre las personas que han perdido algún miembro existe la sensación de aún mantenerlo. Es lo que se conoce como miembro fantasma. Es una muestra de cómo funciona la Propiocepción, que pareciera poseer una memoria independiente que no ha registrado la ausencia por amputacion.

Imaginémonos como una vehículo automotor que al acelerar o frenar no responda.  Algo así pasa con nuestro cuerpo cuando comienza a funcionar mal por la falta de ejercicios, el estrés, emociones mal manejadas. Está prácticamente en proceso de desarticulación. Perdemos movilidad y el cuerpo no responde con fluidez a nuestros deseos de movimientos. Los dolores se hacen dueños de nuestro vivir.


En las sesiones de Masaje Ayurveda Yoga muchos de mis pacientes han perdido  coordinación y movimiento por esa razón y la terapia ayuda a recuperar esa sincronicidad y plasticidad natural. Esto se amplifica en salud, bienestar y equilibrio físico, mental y emocional.

La Equilibrio-cepción: Es nuestra capacidad de detectar el equilibrio en el sentido estricto de la palabra: inclinaciones, pendientes, estructuras y demás. Funciona gracias a los fluidos del organismo, en especial del oído interno, y nos facilita saber cuándo podemos correr peligro en diversos ambientes, cuándo hay cambios en el suelo, y demás.

Nocicepción

Baquianos es un término americano que se aplica a las personas con el oficio de rastreador que conocen el terreno de un lugar muchas veces inaccesibles, poco transitado y misterioso sirviendo como guía.
En la temática sobre nuestro cuerpo y conocimiento a través de los nueve sentidos que poseemos y de los cuales somos solo conocedores de cinco, necesitamos ser conscientes de otros sentidos, como baquianos y trazadores de mapa orgánico para entenderlo 

Nocicepción es el noveno sentido. Cuarto entre los desconocidos comúnmente.
La nocicepcion nos permite percibir el dolor fisiológico. Hay tres tipos de receptores del dolor: en la piel, en las articulaciones y huesos, y en los órganos del cuerpo. A pesar de que anteriormente se consideró que el dolor era una experiencia subjetiva, ahora se sabe que es un fenómeno que involucra todos los sentidos de manera simultánea, y que se registra en el córtex del cíngulo anterior, en el cerebro. El dolor tiene una función en extremo clara: hacer que prestemos atención al peligro y que lo evitemos. Es decir, la información que contiene el mensaje alertándonos que algo anda mal.
En las sesiones de Masaje Ayurveda Yoga con mis pacientes les indico que el dolor está allí, latente y creciendo. La terapia no produce dolor, ubica donde está la tensión y la libera. Por eso muchos pacientes coinciden que es un dolor a veces placentero. Cuando las personas acuden con el dolor espontáneo, es cuando el cuerpo comienza a colapsar y el alerta se convierte en un dolor molesto y constante que va minando emociones y claridad de pensamiento, además del desequilibrio físico.

Termocepción
Es común escuchar que al perder algún sentido como la vista o el oído, los otros cuatros se amplifican para compensar y mostrarnos y adaptarnos al mundo con esa pérdida. Pero eso no es tan cierto. Poseemos otros sentidos que están presentes en nuestro común vivir funcionando con más sensibilidad aunque no seamos conscientes de eso.

Explicado con un ejemplo sería: sentir la mirada de alguien cuando estamos de espalda lo que nos impulsa a girarnos. O percibir el cambio de temperatura y energía entre dos o más lugares que recorremos; o anticiparnos a los cambios climáticos sin ver a la profesional del tiempo en TV .
Poseemos nueve sentidos. Cuatro de estos desconocido por la mayoría de las personas. 

La Termocepción en nuestra lista es el 8vo sentido.
Somos tan maravillosamente complejos y completos sin poseer  ese convencimiento que no nos permite asombrarnos de estas herramientas naturales para vivir. 
Con el sentido de la Termocepción podemos percibir el calor y frío en nuestro cuerpo, es decir, que la mayor sensibilidad está en la piel. Pero también, evaluar espacios y densidades subconscientemente sin mirar o tocar.
El sentido de la termocepción está en todos los animales. Eso permite saber las direcciones del viento, vibraciones en el ambiente y cambios de temperatura para sobrevivir y alimentarse de otras presas.

Emociones, pensamientos y el cuerpo que habitamos deben estar en equilibrio para que funcionar perfectamente con nuestros nueve sentidos. Es la finalidad del Masaje Ayurveda Yoga



Otros sentidos menos reconocidos
Esta es la interpretacion de nuestro funcionamiento más aceptada, sin embargo, muchos especialistas en neurociencias y estudiosos de la filosofía y funcionamiento humano afirman que hay muchos más sentidos que los mencionados.
La corriente principal de ellos indica que el ser humano posee un total de 21 sentidos, mientras que otros más transgresores anuncian que tenemos un total de 27. Algunos de los que se incluyen son:

El cinestésico: La noción de nuestro propio movimiento

El de electrocepción: La capacidad de dominar la electroquinesis y de percibir campos eléctrico.

El de la intuición: Uno de los más preciados, es la capacidad de anticipar sucesos antes de que ocurran y de tener conocimientos no estudiados convencionalmente en nuevas situaciones. Se lo relaciona al Tercer Ojo.

El de visión energética: La capacidad de percibir (a menudo: visualizar) los campos energéticos. Es el que se le adjudica a quienes pueden ver el aura.

El del yo ajeno: Nuestra capacidad de identificar y tolerar personalidades y criterios distintos al propio, e incluso erráticos en nuestra propia persona.

El direccional: Relacionado a la magnetocepción; define la capacidad de percibir nuestra orientación magnética y astral en el entorno.

El gravitatorio: La capacidad de percibir la fuerza gravitatoria. Este sentido es muy aplicado en las prácticas de Tai Chi.

El intelectivo: La noción del pensamiento ajeno. Muchos lo relacionan a la empatía y las capacidades psíquicas, como la telepatía y la carividencia (que también se la define como un sentido).

El sentido vital: El conocimiento inconsciente del funcionamiento de nuestros propios órganos y sistemas.

El verbal: El reconocimiento de sonidos, vibraciones y palabras ajenas a las propias.
Ahora ya lo sabes: no sólo funcionas en el mundo gracias a la vista, el olfato, el oído, el gusto y el tacto, sino que podemos ir por allí sin caer, sin olvidar, y con una mayor integración al entorno gracias a los nueve sentidos del cuerpo humano… ¡y algunos más también!

Somos perfectos ignorantes de nosotros mismos. Lo que me lleva a reflexionar sobre los últimos avances en Inteligencia Artificial y la preocupación que las ¨máquinas nos lleguen a dominar con la creación de una nueva especie. El hombre quedaría relegado a ser un Dios ignorante. Y no porque la evolución de la IA muestre mayor capacidad e inteligencia, sino porque nosotros no nos conocemos realmente y esto nos impide evolucionar. Hablare de esto en el próximo post


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